El Museo del Tiempo está enmarcado en la concepción museológica denominada Museología Total, considerada como una corriente moderna dentro de la museología científica. Este concepto ha sido desarrollado por el físico y museógrafo catalán Jorge Wagensberg, Director Científico de la Fundación La Caixa y creador del museo Cosmocaixa Barcelona quien ha asesorado en relación a los contenidos del Museo del Tiempo.

Según Wagensberg, un museo de ciencia es un espacio dedicado a proveer de estímulos a cualquier ciudadano, a favor del conocimiento científico, del método científico y de la opinión científica, lo que se consigue usando prioritariamente la realidad (objetos y fenómenos reales) en conversación consigo misma y con los visitantes.

En su libro Hacia una Museología Total, Wagensberg profundiza en los aspectos clave de esta definición.

La visita a un museo, útil y soportable física y psicológicamente, no pasa de 4 horas. Un museo no puede competir en aprendizaje y enseñanza con una escuela o una facultad universitaria, y sus programas de sesenta o setenta horas. No está prohibido enseñar ni aprender, pero si se toma como prioridad, lo que resulta es una mala escuela o una mala universidad. Informar, informa mejor Internet, y es superfluo ofrecer en un museo lo que el ciudadano tiene o acabará teniendo en casa. Formar es un proceso continuo y no hay duda de que forma mejor la familia o la vida misma…

 La prioridad de un museo moderno según Wagensberg es entonces lo que el llama el punto de partida de todo proceso cognitivo: estimular en sus visitantes el querer conocer. La enseñanza, investigación, capacitación, información, protección del patrimonio, y popularización son también cometidos de un museo de ciencia, pero no su prioridad.

En este sentido, un buen museo de ciencia debe generar curiosidad en sus visitantes, quienes tendrán más preguntas luego de la visita que al ingresar.

Algunos principios básicos de la Museología Total.

El elemento principal en una exposición museográfica es la Realidad, el objeto real y el fenómeno real. Una buena exposición de ciencia jamás es sustituible por un libro, una película o una conferencia, lo que hace es crear avidez por estas cosas.

Todo puede ser mirado desde una óptica científica, pero a diferencia de otras formas de transmisión de conocimiento (como un libro), una exhibición científica no debe necesariamente cubrir un tema de forma intensiva o extensiva. Un museo no necesita abarcarlo todo. La realidad disponible en cada caso es lo que debe regir el contenido del museo.

Hay temas que son museografiables y temas que son mejor abordados por otros medios.

En una exposición científica existe el rigor museográfico y el rigor científico. El rigor museográfico es acordado entre museógrafos y diseñadores, y el rigor científico entre museólogos y científicos especializados en los diferentes temas.

En un museo de ciencia el visitante es tratado como un adulto en todo sentido, con el derecho de rehacer su verdad por sí mismo. No se deben enviar mensajes especiales garantizados o blindados por la tradición o autoridad científica.

 En una sociedad democráticamente organizada el papel del museo de ciencia es el de escenario común y creíble entre cuatro sectores: 1. la sociedad misma entendida como el ciudadano de a pie que se beneficia y sufre la ciencia; 2. la comunidad científica donde se crea el conocimiento científico; 3. el sector productivo y de servicios donde se usa la ciencia; 4. la administración donde se gestiona la ciencia.

Anuncios